Decía Cartier-Bresson que fotografiar es poner en el mismo punto de mira la cabeza, el ojo y el corazón.
En el post de esta semana, ha sido inevitable hacerlo tan sólo desde
el corazón. Estas dos bellezas son muy especiales para mí.


Su mami y yo hemos compartido confidencias, penas y alegrías desde la infancia. Es una de las personas más sorprendentes que conozco, uno de esos regalos que, en contadas ocasiones, la vida nos
pone en el camino.
A ellas las he visto nacer y es un placer verlas crecer.
Siempre he leído en otros blogs que realizar sesiones con amigos o sus hijos es muy gratificante, pero… ¡¡nunca pensé que fuera a disfrutar taaaaaanto realizándola y, posteriormente, editándola!!
¡¡Espero que os hayan gustado!!
¿Y vosotros? ¿Me contáis alguna experiencia similar que hayáis tenido?








