A un hombre pueden despojarlo de todo menos de una cosa: la libertad de elegir la actitud que asume ante cualquier circunstancia.
Víctor Frankl
A medida que me voy haciendo mayor, admiro y contemplo la naturaleza con una intensidad mucho mayor que antes. Con un bagaje personal intenso a mis espaldas, he llegado a un punto del camino en el que mi escala de valores se ha modificado sustancialmente; ya no vale perder el tiempo con lamentos porque las cosas no salen como yo había previsto.
No sé si conocéis a Víctor Frankl, (neurólogo austríaco que sobrevivió durante varios años en Auswitchz y Dachau, y donde perdió a sus padres y esposa).
Sus libros me han ayudado y enseñado mucho, porque, a pesar de que su lectura es durísima por los tristes acontecimientos que relata, el mensaje que transmite es totalmente positivo: tú eres quien decide la forma en la que afrontas tus circunstancias.
Con todas estas y otras muchas enseñanzas, he decidido incorporar en esta década de mi vida el concepto de relatividad, y estar en contacto con la naturaleza me ayuda a conseguirlo.
El parque del Retiro de Madrid es uno de esos lugares donde me encuentro bien, me inspiro, me oxigeno interiormente y donde disfruto paseando, fotografiando y sintiendo día tras día. Y al respirarlo, contemplarlo y saborearlo, el peso de mis días cobran otro sentido.
Al ser del sur, nunca había conocido un otoño de verdad. Esos tonos ocres, marrones, rojizos...hojas por las calles anunciando la llegada del frío, me provocan unos sentimientos especiales que nunca antes había experimentado, y al que asisto perpleja con mis cinco sentidos:
Vista
Gusto
Olfato
Tacto
Oído


















