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¿Abuela a los 40? Help! I need somebody!

5 de octubre de 2015

Llega un momento en la vida que frenas en seco y, de repente, ¡tienes 44 años (casi 45, ejem)!. Los últimos 20 han pasado muy rápido, mejor dicho, ¡volando!.
Durante toda la infancia de mi hijo no tuve más que tiempo para llevarlo al cole, trabajar, recogerlo del cole, hacer la compra, la comida, comprar el disfraz de halloween, llevar el coche al taller, ver sus partidos de fútbol, llevarlo a pádel, citas con el pediatra, noches en vela con el termómetro en la mano,  y así bla, bla bla...de lunes a domingo los 365 días del año. Ufff.... me canso sólo de leerlo...¡y qué después digan que la mujer se ha liberado!, ¿de qué? ¿Alguien por aquí que me lo explique?

Ahora, 20 años después, me encuentro en esa etapa de mi vida en la que mi hijo se hace mayor e 'independiente', mi padre también se hace muy mayor y...lo peor (o lo mejor) de todo ¡yo también!.

¡Ay, madre!, empiezo a olvidar cosas, a tener un calor inusual a cualquier hora del día o de la noche (yo que dormía siempre tapada hasta las cejas, calcetines incluidos), a que me dé uno de esos bochornos cuando y donde menos me lo espero,  a sudar como si no hubiera un mañana, y comienzo a tener unos tsunamis hormonales que no me entiendo ni yo y que, a consecuencia de todo esto, mi hijo me llame 'abuelilla'. 

Hasta hace pocos años, era su mami querida, esa  que cuando iba a recogerlo al cole, abrazaba y besaba como si hiciera mil años que no veía, y ahora soy 'su abuelilla' :(((
En un ejercicio de empatía, lo entiendo, para él soy una señora muuuuy mayor, y el primer día que me llamó así, pensé...¡realmente ya podría ser abuela! Pero no, gracias a Dios, mi hijo es muy responsable y no me ha dado ningún susto en ese sentido, ¡menos mal!.
Pero sí, ya podría tener un nieto mientras mucha gente de mi edad comienza a probar la maternidad. Bueno, no sé, yo me siento joven aún para vivir muchas cosas que otros vivieron de los 20 a los 40. Nada es mejor ni peor, simplemente la vida traza el camino y no puedes añorar algo que no has vivido, cuando, además, cuidar a mi hijo durante toda su infancia me hizo ser la mujer más feliz del mundo (y, casi nunca, eché nada de menos).

Hace tiempo que tenía ganas de hacerle unas fotos bonitas y, aunque él le rezó a todos los santos para que lloviese y se cancelara la sesión, tuve mucha suerte y al terminar fue cuando cayó la tromba. La tarde nos dejó una preciosa estampa con un atardecer anaranjado lleno de nubes.
Espero que te gusten.
Retratos playa Guadalmar
Retratos playa Guadalmar
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Retratos playa Guadalmar
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¡Hasta la semana que viene! ;)